Antojandoseme unas Ciruelas del Mogote de La Paz, B.C.S.

De repente se me vino a la mente, ese delicioso fruto tan típico en mi natal La Paz, B.C.S. con su sal, limón y chile piquín….. :-?

Si, también se extraña el chunique :-D

Ahhhh…. :roll:

Las ciruelas del Mogote (leyenda)

En el verano, aprovechando los fines de semana, los habitantes de la ciudad de La Paz suelen recorrer los cauces de los arroyos que se localizan en sus alrededores, en busca de los árboles que producen la apetitosa fruta conocida como ciruela silvestre.Corre la fama de que las ciruelas más famosas son la de los arroyos de “El Cajoncito” y “El Piojito”, aunque a decir verdad, no se comparan con las que se producen en “El Mogote”, angosta franja de tierra que se interna en la Bahía de La Paz, a escasos 500 metros frente a la ciudad.

“Las ciruelas del monte”, como son conocidas popularmente, son de color amarillo en su pulpa en su cáscara. Cuando están maduras son jugosas, y de un sabor agridulce. El hueso llamado “chunique”, grande en proporción al tamaño de la fruta, contiene en su interior una almendra de sabor muy parecido a la nuez. Los niños y a veces los adultos, guardan los chuniques para partirlos posteriormente y saborear con miel o leche las almendras recogidas.

Pero no solamente los paceños gustan de las ciruelas. Existe una pequeña ardilla llamada juancito que mora en los agujeros hechos a un lado de los troncos de cactus como la choya y el pitahayo, que ha hecho de la almendra del chunique su comida preferida. Con destreza propia de un cirujano, desprende con sus dientes incisivos la pequeña tapa que cubre la parte superior del hueso y extrae la semilla entera. Es común encontrar debajo de los ciruelos, los huesos vacíos semejantes a pequeños y originales cuencos y, con un poco de paciencia, se puede observar la labor metódica y elegante de las traviesas ardillas cuando saborean el manjar de su predilección.

Cuenta la leyenda que las ciruelas solucionaron un grave conflicto entre dos tribus que habitaban “El Mogote”.

Los Aripas y los Guamichis eran enemigos irreconciliables y continuamente tenían enfrentamientos, sobre todo para defender los límites de sus propiedades. Uno de tantos días, los Aripas lograron capturar a la princesa Immigná, la bella hija del rey Guamichi. Inconsolable, el rey envió diversas embajadas para suplicar la devolución de su adorada hija, pero todos los esfuerzos resultaron vanos. Como último y desesperado recurso, al rey se le ocurrió enviarle un regalo a su enemigo que consistió en un caparazón de caguama rebosante de frescas y apetitosas ciruelas. Gustaron tanto las frutas al rey Aripa y tan agradecido se mostró con ello, que ordenó la inmediata devolución de la princesa cautiva. Desde ese incidente, las tribus vivieron en paz y en recíproca colaboración.

La misma leyenda trae aparejado un corolario, en el que se afirma que la persona que come ciruelas del mogote se queda para siempre en La Paz. Seguramente porque la sabrosa fruta impregna de una sensación de tranquilidad y bienestar, características muy propias de los que habitan esta hermosa ciudad sudcaliforniana.

Fuente: http://members.fortunecity.es/m4gnu5/la_paz/ciruelas_ns.htm

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